ETAPA 1ª: SANTIAGO DE COMPOSTELA-NEGREIRA (21,3 km)

Situado en la Plaza del Obradoiro, el peregrino se dirigirá por la calle de las Huertas, a la que se accede descendiendo entre el Ayuntamiento y el Hostal de los Reyes Católicos. Seguiremos, siempre en línea recta, recorrmos la calle Poza de Bar hasta llegar a la carballeira de San Lourenzo. A partir de este punto la señalización de flechas amarillas y marcos de piedra es muy completa, por lo que ya no hay pérdida.

Tras bajar hasta Ponte Sarela, una estrecha senda salva un surco por un pasadero y sube a Sarela de Baixo, desde donde contemplamos por última vez las torres de la Catedral.

Avanzamos hasta el Alto do Vento (mesón). Por Ventosa y Lombao (tienda, mesón) bajamos hasta Augapesada (puente medieval), punto recomendado para descansar antes de iniciar el duro ascenso (3,5 km.) hasta el Alto do Mar de Ovellas (fuente potable). La cumbre marca el tránsito a la comarca de A Barcala. Por medio de un largo descenso, a través de Susavila de Carballo, Trasmonte (iglesia barroca) y Burgueiros, acabamos dando con el Tambre en el enclave histórico de Ponte Maceira, que cuenta con un hermoso puente gótico de tres arcos y un notable conjunto de arquitectura tradicional. El lugar resulta idóneo para detenerse a reponer fuerzas (hay un bar-restaurante).

Tras atravesar un pequeño robledal y pasar por debajo de un arco del puente nuevo (s. XIX), sito aguas abajo, seguimos el valle del Tambre hasta Barca. Desde aquí, cruzando la carretera general, es preciso subir (500 m.) hasta Chancela (palacio), que ya queda a un tiro de piedra de la villa de Negreira (todo tipo de servicios).

Justo en la entrada a Negreira ya nos pueden localizar, estando perfectamente señalizados. En Negreira nos recibe una imagen del Apóstol peregrino, siendo entonces necesario girar a la izquierda, pasar delante del ayuntamiento y seguir todo recto, delante de la Casa de la Cultura, para pasar bajo el arco almenado que une el pazo do Cotón con la capilla de San Mauro, varón que peregrinó por el mundo en la busca de la eternidad.

Siguiendo el Camino por la carretera de Noia, hay que separarse de él un pequeño tramo (250 m.) para encontrar el albergue de peregrinos municipal.

ETAPA 2ª: NEGREIRA-OLVEIROA (33,2 km)

Saliendo desde el Albergue Alecrín es necesario girar a la izquierda, pasar delante del ayuntamiento y seguir todo recto, delante de la Casa de la Cultura, para pasar bajo el arco almenado que une el pazo do Cotón con la capilla de San Mauro, varón que peregrinó por el mundo en la busca de la eternidad el acceso a la iglesia de San Xulián (crucero).

Siguiendo encontrara en cuesta, el acceso a la iglesia de San Xulián (crucero). Cruzando el atrio del templo, por unas escaleras traspasamos una puerta y seguimos entre casas hasta encontrar un sendero que prosigue a la sombra de frondosas y eucaliptos. Tras pasar junto a un depósito de agua desembocamos en una carretera, que debemos seguir hasta la aldea de Zas, a la que entramos desviándonos a la derecha.

En este punto comienza un largo trayecto por el camino real, con ligeras alteraciones, que en esencia avanza en línea recta por el margen izquierdo del valle de A Barcala, quedando siempre la carretera a la izquierda. En el Camino Real, pero desviándonos 50 m. a la izquierda hasta la carretera, hay una tienda. Cruzamos dos pistas asfaltadas pero en todo momento seguimos de frente, si bien es de notar que hay tramos algo cerrados por la vegetación.

Superada la aldea de Rapote alcanzamos Piaxe, sede de la parroquial de San Mamede da Pena (bar señalizado a 50 m. a la izquierda) que cuenta con un buen crucero, y volvemos a la carretera en Portocamiño. Tras un corto desvío, por caminos de tierra, a la derecha, de nuevo encontramos la carretera, que ya nos conduce directamente a Vilaserío (bajada a la izquierda, en la aldea hay un bar donde hacen bocadillos). Pasado el núcleo vemos el albergue de peregrinos en la misma carretera. De no detenernos aquí, continuaremos la marcha por la aldea de Cornado (fuente jacobea) y, caminando ahora por las mesetas de la Terra de Xallas a través de cartesianas pistas de concentración parcelaria, a la de Maroñas.

De Maroñas, la ruta sigue a Santa Marina (iglesia románica), aldea que cuenta con una agradable área de ocio. A 500 m. encontramos la carretera que conduce, a la izquierda, a Pino do Val (en el cruce hay un bar donde hacen bocadillos). Enseguida la dejamos a la derecha para cruzar las aldeas ganaderas de Bon Xesús (crucero), Gueima e Vilar do Castro. En este punto, girando primero a la derecha y luego a la izquierda, comienza el ascenso al fantástico Monte Aro, en el que además de atravesar un castro cubierto por la vegetación, disfrutaremos de excepcionales vistas sobre la comarca y el gran embalse de Fervenza (Mazaricos). Bajando a Lago, proseguimos la marcha por los lugares de Abeleiroas y Corzón (iglesia y crucero), este ya próximo al río Xallas, salvado en Ponte Olveira por un puente del siglo XVI muy reformado. A dos kilómetros del río es posible pernoctar en el albergue de Olveiroa.

ETAPA 3ª A: OLVEIROA-FISTERRA (30 km)

De Olveiroa salimos junto a un lavadero. Luego toca subir al monte del Sino por una pista nueva, obteniendo buenas vistas del encajado río Xallas, que conserva un bonito bosque de ribera y en el que se suceden varios saltos hidroeléctricos. Completan la producción eléctrica de la zona la serie de veletas colocadas en la cumbre de las montañas.

Tras salvar el derribado puente de Logoso y subir hasta la aldea del mismo nombre, tomamos como referencia la oxidada fábrica de carburos de Ferroatlántica, que siempre echa humo por su chimenea. A la derecha queda la aldea de Hospital, que conserva el topónimo en alusión al albergue con el que contó desde el medievo (bares). En una rotonda es posible optar por seguir a Fisterra o tomar el camino de Muxía.

El camino real sigue hacia Fisterra por los ventosos y desaboridos montes de Buxantes, y conserva su aspecto antiguo justo desde la entrada de la fábrica, donde es preciso desviarse a la derecha y abandonar la carretera que baja a Cee, hasta la ría de Corcubión. A través de estas soledades, última prueba antes de ver el mar, pasamos junto al crucero del Marco do Couto, acompañado de una piedra jurisdiccional, y por la ermita de Nosa Señora das Neves (crucero, fuente santa y buena sombra para el descanso). Ya con el cabo Fisterra al fondo (entramos en la comarca de Fisterra), otra ermita solitaria nos ofrece un área de descanso con fuente, la de San Pedro Mártir.

El descenso por el monte de la Armada hasta la ría resulta espectacular, con sucesivas panorámicas del cabo Fisterra, el cabo Cee, el mítico monte do Pindo y las villas de Cee, en la que entramos desde Camiños Cháns (crucero, bar) y Corcubión. En Cee (todos los servicios), conviene acercarse hasta el templo parroquial (s. XV y XIX) e incluso conocer el edificio de la Fundación Fernando Blanco (fin s. XIX) y el museo que acoge los fondos de esta institución (en la alameda).

Luego, bordeando el fondo de la ría por el relleno, es posible entrar a Corcubión por la parte alta (camino antiguo) o por la costa. En esta villa (todos los servicios y un albergue), declarada conjunto histórico artístico, hace falta visitar la delicada imagen italiana de S. Marcos da Cadeira (fin del sig. XV), titular de la parroquial gótica. Desde el campo infantil, una senda sube hasta aldea del Vilar (fuente) y vuelve a descender hasta Estorde, sita en una ensenada con buena playa (cámping, bar, restaurante).

A menos de un kilómetro entramos en la localidad de Sardiñeiro (bares, tiendas, restaurantes, fuente), también con playa y paseo marítimo. En ella dejamos el asfalto para retomar el camino real entre pinos y eucaliptos. Este regresa por fin a la carretera, cerca de una tribuna sobre el cabo, bordea la cala de Talón y se acerca a Fisterra, desde Calcoba (bares, restaurantes) a través del largo paseo marítimo enlosado de la playa de Langosteira, que termina en la cruz de S. Roque o de Baixar (sig. XVI). Ya en la villa (todos los servicios), pasamos delante del Municipio y bajamos al puerto, donde encontramos el albergue de peregrinos. En el albergue se hace entrega, a los que llevan la credencial debidamente sellada, de la Fisterrá, documento acreditativo de haber llegado al fin de la tierra en peregrinación.

ETAPA 4ª: FISTERRA-MUXÍA (28,8 km) o viceversa

En Fisterra, los peregrinos suelen descansar en las terrazas del puerto, donde pueden degustar raciones de pescado fresco y marisco, y luego suben hasta el faro para conocer el promontorio y admirar el ocaso. De camino resulta inevitable visitar la iglesia románico - ojival de Sta. María das Areas, precedida de un crucero gótico, donde es venerada la talla del Santo Cristo. De camino al faro se ve el nuevo cementerio, obra muy alabada de César Portela. El regreso puede realizarse, mejor que por la carretera, a través de la pista de tierra que sube al monte do Facho (antena de comunicaciones) y continúa hasta la aldea de la Insua y Fisterra, deparándonos magníficas vistas sobre el cabo de la Nave y el arenal del Mar de Fóra. Además, de camino pueden ser conocidas las ruinas de San Guillerme, capilla de mucha devoción entre los peregrinos de otrora y relacionada con los antiguos cultos de fertilidad.

Para seguir de Fisterra a Muxía tenemos que salir por donde entramos y, desde la cruz de bajar, seguir la carretera general hasta ver, a mano izquierda, el desvío hacia S. Martiño. Por pistas bien señalizadas cruzamos el mítico Val de Duio: primero junto a la parroquial de San Martiño de Duio, luego a través de los núcleos de Escaselas, Hermedesuxo de Baixo y San Salvador. Desde este punto, rodeamos la gran pila de la playa del Rostro, de mar bravo y fuerte oleaje, por las aldeas de Rial, Buxán, Castrexe y Padrís, todas ellas con accesos al arenal bañado por el mar exterior o "de Fóra".

Desde aquí entramos de nuevo en una zona de monte con varias encrucijadas en las que hace falta prestar atención a las señales. Descendiendo por Canosa alcanzaremos el pueblo de Lires (bares, tienda, hospedaje rural y convencional), justo delante de la iglesia de Sto. Estevo. Después de cruzar la masía, la ruta continúa hasta el Vaosilveiro, donde normalmente será preciso mojarse los pies para salvar el río Castro por las piedras que fueron colocadas en su cauce.

Ya en tierras de Muxía, se alternan los paisajes agrarios con las zonas de monte repoblado, yendo el camino antiguo recto por Fríe (iglesia románica, bar), Guisamonde, Morquintián (crucero, fuente e iglesia románica) y Vilela.

A partir de este punto caben dos opciones: 1. seguir el camino litoral a la izquierda, solamente señalizado con marcos de piedra a la partida, que discurre por Martineto, Figueiroa y Lourido, desde donde se desciende ya a Muxía y disfrutamos de magníficas vistas; o 2. tomar el camino antiguo a la derecha, primeramente señalizado con una flecha amarilla en el suelo, y luego también con marcos de piedra, que sube al monte Facho de Lourido (pista de tierra) y luego desciende derecho por Xurarantes hasta Lourido. Con la opción del interior ahorramos 2 km. (coincide con el kilometraje de la etapa).

Bordeando la playa de Lourido entramos en Muxía por la puerta de atrás (cara contraria al puerto), siendo recomendable cruzar el caserío, siempre en línea recta por la calle de la Atalaya, hasta encontrar en la punta del promontorio el Camiño da Pel, que conduce directamente al Santuario de la Barca. En Muxía, mientras no se construye el albergue, se puede dormir en el polideportivo y conseguir la Muxiana (documento semejante al de Fisterra) en el puesto de información sito en la Casa de la Cultura. En la villa (todos los servicios) también se visitan el templo parroquial gótico, la lonja, el museo de fotografía, etc.