ETAPA 3ª A: OLVEIROA-FISTERRA (30 km)

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De Olveiroa salimos junto a un lavadero. Luego toca subir al monte del Sino por una pista nueva, obteniendo buenas vistas del encajado río Xallas, que conserva un bonito bosque de ribera y en el que se suceden varios saltos hidroeléctricos. Completan la producción eléctrica de la zona la serie de veletas colocadas en la cumbre de las montañas.

Tras salvar el derribado puente de Logoso y subir hasta la aldea del mismo nombre, tomamos como referencia la oxidada fábrica de carburos de Ferroatlántica, que siempre echa humo por su chimenea. A la derecha queda la aldea de Hospital, que conserva el topónimo en alusión al albergue con el que contó desde el medievo (bares). En una rotonda es posible optar por seguir a Fisterra o tomar el camino de Muxía.

El camino real sigue hacia Fisterra por los ventosos y desaboridos montes de Buxantes, y conserva su aspecto antiguo justo desde la entrada de la fábrica, donde es preciso desviarse a la derecha y abandonar la carretera que baja a Cee, hasta la ría de Corcubión. A través de estas soledades, última prueba antes de ver el mar, pasamos junto al crucero del Marco do Couto, acompañado de una piedra jurisdiccional, y por la ermita de Nosa Señora das Neves (crucero, fuente santa y buena sombra para el descanso). Ya con el cabo Fisterra al fondo (entramos en la comarca de Fisterra), otra ermita solitaria nos ofrece un área de descanso con fuente, la de San Pedro Mártir.

El descenso por el monte de la Armada hasta la ría resulta espectacular, con sucesivas panorámicas del cabo Fisterra, el cabo Cee, el mítico monte do Pindo y las villas de Cee, en la que entramos desde Camiños Cháns (crucero, bar) y Corcubión. En Cee (todos los servicios), conviene acercarse hasta el templo parroquial (s. XV y XIX) e incluso conocer el edificio de la Fundación Fernando Blanco (fin s. XIX) y el museo que acoge los fondos de esta institución (en la alameda).

Luego, bordeando el fondo de la ría por el relleno, es posible entrar a Corcubión por la parte alta (camino antiguo) o por la costa. En esta villa (todos los servicios y un albergue), declarada conjunto histórico artístico, hace falta visitar la delicada imagen italiana de S. Marcos da Cadeira (fin del sig. XV), titular de la parroquial gótica. Desde el campo infantil, una senda sube hasta aldea del Vilar (fuente) y vuelve a descender hasta Estorde, sita en una ensenada con buena playa (cámping, bar, restaurante).

A menos de un kilómetro entramos en la localidad de Sardiñeiro (bares, tiendas, restaurantes, fuente), también con playa y paseo marítimo. En ella dejamos el asfalto para retomar el camino real entre pinos y eucaliptos. Este regresa por fin a la carretera, cerca de una tribuna sobre el cabo, bordea la cala de Talón y se acerca a Fisterra, desde Calcoba (bares, restaurantes) a través del largo paseo marítimo enlosado de la playa de Langosteira, que termina en la cruz de S. Roque o de Baixar (sig. XVI). Ya en la villa (todos los servicios), pasamos delante del Municipio y bajamos al puerto, donde encontramos el albergue de peregrinos. En el albergue se hace entrega, a los que llevan la credencial debidamente sellada, de la Fisterrá, documento acreditativo de haber llegado al fin de la tierra en peregrinación.