ETAPA 4ª: FISTERRA-MUXÍA (28,8 km) o viceversa

En Fisterra, los peregrinos suelen descansar en las terrazas del puerto, donde pueden degustar raciones de pescado fresco y marisco, y luego suben hasta el faro para conocer el promontorio y admirar el ocaso. De camino resulta inevitable visitar la iglesia románico - ojival de Sta. María das Areas, precedida de un crucero gótico, donde es venerada la talla del Santo Cristo. De camino al faro se ve el nuevo cementerio, obra muy alabada de César Portela. El regreso puede realizarse, mejor que por la carretera, a través de la pista de tierra que sube al monte do Facho (antena de comunicaciones) y continúa hasta la aldea de la Insua y Fisterra, deparándonos magníficas vistas sobre el cabo de la Nave y el arenal del Mar de Fóra. Además, de camino pueden ser conocidas las ruinas de San Guillerme, capilla de mucha devoción entre los peregrinos de otrora y relacionada con los antiguos cultos de fertilidad.

Para seguir de Fisterra a Muxía tenemos que salir por donde entramos y, desde la cruz de bajar, seguir la carretera general hasta ver, a mano izquierda, el desvío hacia S. Martiño. Por pistas bien señalizadas cruzamos el mítico Val de Duio: primero junto a la parroquial de San Martiño de Duio, luego a través de los núcleos de Escaselas, Hermedesuxo de Baixo y San Salvador. Desde este punto, rodeamos la gran pila de la playa del Rostro, de mar bravo y fuerte oleaje, por las aldeas de Rial, Buxán, Castrexe y Padrís, todas ellas con accesos al arenal bañado por el mar exterior o "de Fóra".

Desde aquí entramos de nuevo en una zona de monte con varias encrucijadas en las que hace falta prestar atención a las señales. Descendiendo por Canosa alcanzaremos el pueblo de Lires (bares, tienda, hospedaje rural y convencional), justo delante de la iglesia de Sto. Estevo. Después de cruzar la masía, la ruta continúa hasta el Vaosilveiro, donde normalmente será preciso mojarse los pies para salvar el río Castro por las piedras que fueron colocadas en su cauce.

Ya en tierras de Muxía, se alternan los paisajes agrarios con las zonas de monte repoblado, yendo el camino antiguo recto por Fríe (iglesia románica, bar), Guisamonde, Morquintián (crucero, fuente e iglesia románica) y Vilela.

A partir de este punto caben dos opciones: 1. seguir el camino litoral a la izquierda, solamente señalizado con marcos de piedra a la partida, que discurre por Martineto, Figueiroa y Lourido, desde donde se desciende ya a Muxía y disfrutamos de magníficas vistas; o 2. tomar el camino antiguo a la derecha, primeramente señalizado con una flecha amarilla en el suelo, y luego también con marcos de piedra, que sube al monte Facho de Lourido (pista de tierra) y luego desciende derecho por Xurarantes hasta Lourido. Con la opción del interior ahorramos 2 km. (coincide con el kilometraje de la etapa).

Bordeando la playa de Lourido entramos en Muxía por la puerta de atrás (cara contraria al puerto), siendo recomendable cruzar el caserío, siempre en línea recta por la calle de la Atalaya, hasta encontrar en la punta del promontorio el Camiño da Pel, que conduce directamente al Santuario de la Barca. En Muxía, mientras no se construye el albergue, se puede dormir en el polideportivo y conseguir la Muxiana (documento semejante al de Fisterra) en el puesto de información sito en la Casa de la Cultura. En la villa (todos los servicios) también se visitan el templo parroquial gótico, la lonja, el museo de fotografía, etc.